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Caso clínico de Trastorno dismórfico corporal

Me gustaría contar aquí mi historia, que no deja de ser una historia de superación y de esperanza, con la confianza de que a alguien en la misma situación pueda serle útil. Mi nombre es Ana y he padecido un trastorno de dismorfofobia  el cual, actualmente, se considera un tipo de trastorno obsesivo-compulsivo. La dismorfofobia es, en pocas palabras, el miedo a ser feo. Esto se traduce en una obsesión por el aspecto físico que te lleva a sobredimensionar aquellos defectos físicos reales o imaginarios hasta que los percibes como monstruosos. Para decirlo de forma más clara: tanto te miras al espejo que cualquier granito te parece un elefante.

A pesar de ser una persona abierta y querida por mi pareja, familia y amigos y con éxito en los estudios, siempre he tenido la autoestima un poco baja. Al ser muy perfeccionista, me exijo mucho a mi misma y nunca estoy conforme con el resultado. Esto me llevó a buscar en mi misma una perfección física irreal que ni siquiera exijo en los demás. A lo largo de los años, desarrollé una serie de compulsiones como mirarme mucho al espejo y preguntar a otros si les resultaba o no atractiva. Cualquier comentario inocente de alguien de mi entorno me llevaba a cuestionarme físicamente generándome mucha ansiedad. Para mitigar la ansiedad, repetía las conductas compulsivas, lo cual me tranquilizaba momentáneamente pero acababa generándome más ansiedad. Entré en un círculo vicioso que hacía a mis seres queridos pero, sobre todo a mi misma, sufrir muchísimo. Llegué a obsesionarme una por una con un montón de partes de mi cuerpo: los dientes, la forma de la cara, las orejas…

Primero fueron los dientes, los corregí con una ortodoncia pero seguía viéndolos hacia fuera. El hecho de que mi ortodoncista y mi pareja me aseguraran no ver lo mismo que yo, me llevó a plantearme que podía tener un problema psicológico. La terapia con Silvia me ha ayudado muchísimo y puedo decir a día de hoy que estoy curada. Ha sido un proceso lento y a veces doloroso que requiere un gran autocontrol y voluntad pero que merece la pena. Comprendí que el problema no estaba en mi cuerpo sino en mi mente. Por más que me cambiara y operara siempre iba a encontrar un nuevo defecto con el que obsesionarme. Por  fin, me percibo como soy en realidad e incluso he llegado a gustarme a mi misma y lo que es más importante: ya no le doy  tanta importancia a mi aspecto físico. Aunque parezca increíble, como dice Silvia, de esto se sale. Sirva para muestra un botón: el pasado Halloween me disfracé de esqueleto y me pintarrajee la cara. Hace unos años hubiera sido incapaz de dejarme ver vestida de algo con lo que me viera fea.

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  1. 13/11/2012 en 12:08

    Muchas gracias Ana, por hacernos llegar tu historia y querer compartirla con los demás. Estoy segura de que ayudará a mucha gente.
    Un abrazo muy fuerte,
    Silvia

  2. Estefanía
    01/12/2012 en 17:04

    Que bueno Ana que hayas salido de esto! Con tu relato me das más fuerza para seguir adelanto y saber q si se puede! recientemente he sido diagnosticada pero hace casi cinco años q vengo sufriendo este trastorno. Es recien ahora que he tenido el coraje suficiente para buscar ayuda e iniciar un tratamiento a pesar de los sentimientos encontrados q uno tiene al creer q es real lo q uno ve y q no va a poder cambiarlo. Espero un dia poder contar mi historia con un final feliz como el tuyo…hay que mantenerse fuerte y con esperanza! Gracias por compartir tu historia! Un gran saludo!

  3. Begoña
    27/01/2013 en 18:15

    Mi hijo tiene TDC e insistiendo y despues de una autolesión tiene cita con un psicólogo de la Seguridad Social.El no confía en absoluto y va para que le deje tranquilo.Ojalá que alguien me pueda ayudar y pueda sacar a mi hijo de esta pesadilla.Un saludo

  4. John Jairo
    28/05/2013 en 05:02

    Gracias por contarnos tu historia, espero que algún día puede ser me de ayuda esta experiencia… :)

  5. Estefany
    08/07/2013 en 22:54

    Cuando lei tu historia me di cuenta de que tenemos muchas similutudes.Apenas me estoy dando cuenta de que esto es una enfermedady estoy muy preocupada por ue no ejo de pensar en mi imagen caa segundo,me pongo muy mal cuando me miro al espejo y la ansiedad no me deja vivir mi vida y quienesme rodean no saben ni que decirme para que no hable mas de la cirugias y too lo que me pienso hacerCreo q lo mejor es pedir ayuda y tu historia me ha hecho sentir la esperanza de poder salir de esto y ser feliz de una ves

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