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Trastorno dismórfico corporal: la distorsión de la propia imagen

Trastorno dismórfico corporal

Este trastorno, también conocido como dismorfofobia, suele comenzar en la adolescencia y consiste en la preocupación obsesiva por un supuesto defecto físico, que es prácticamente indetectable para los demás. Las preocupaciones más comunes suelen referirse a los ojos, nariz, pelo, orejas, piel, labios, arrugas, cicatrices, palidez o enrojecimiento, asimetría facial, vello excesivo… aunque también puede abarcar varias partes del cuerpo.

Por ejemplo, una persona con este trastorno puede describirse como monstruosa o deforme por percibir que tiene un párpado más caído que el otro y puede llegar a aislarse totalmente del mundo exterior, pensando que los demás se pueden fijar o reír de él, mientras que para el resto de las personas este supuesto defecto, no sea perceptible.

Esta preocupación excesiva (o pensamiento obsesivo) por un detalle físico, suele llevar a las personas afectadas, a una serie de conductas compulsivas y/o de evitación:

-Invierten gran cantidad de tiempo en intentar camuflar la parte de su cuerpo con la que están disconformes, por ejemplo, llevando el pelo largo, gafas de sol oscuras, llevando mucha ropa incluso en verano, maquillarse en exceso, etc.

-Evitan mirarse al espejo o, por el contrario, consumen gran cantidad de horas delante de él para analizar su “defecto”.

-Evitan salir a la calle, encuentros sociales etc.

-Evitan hacerse fotos o verse en ellas

-Se comparan continuamente con otras personas

-Interrogan continuamente a sus familiares y amigos sobre su aspecto

-Suelen acudir a médicos, dermatólogos y cirujanos plásticos para corregir ese supuesto defecto, no quedando conformes con las soluciones que se les da, ya que se trata de un problema psicológico, no físico. Un gran porcentaje, acaba por someterse a cirugía estética. La probabilidad de que queden satisfechos es mínima y normalmente vuelven a solicitar una segunda intervención. Se entra así en un círculo vicioso imposible de romper, ya que la perfección buscada por el paciente, no existe.

Trastorno dismórfico corporal y Trastorno obsesivo compulsivo

 En la actualidad, son cada vez más los psicólogos que lo consideran y lo tratan de forma similar al TOC. De hecho, en el DSM-V (Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) que se publicará en el 2013, ya se ha propuesto que el trastorno dismórfico corporal abandone el grupo de los Trastornos somatomorfos y se integre en el de los Trastornos obsesivos compulsivos.

Ambos presentan características comunes como son: el carácter intrusivo del pensamiento, las conductas de comprobación, conductas de evitación, búsqueda de información tranquilizadora por parte de los demás, malestar clínicamente significativo y deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad de la persona.

Tratamiento del TDC

El tratamiento de elección para este trastorno es el cognitivo conductual. La intervención se suele centrar en tres puntos: exposición, prevención de respuesta y reestructuración cognitiva. Un psicólogo especialista en este trastorno puede ayudar a corregir el patrón que causa la distorsión de la imagen corporal, a cambiar los pensamientos incorrectos y a resistir los comportamientos compulsivos o de evitación.

En cuanto al tratamiento farmacológico, el que ha mostrado más eficacia hasta ahora, es dosis altas de inhibidores de recaptación de serotonina (IRS).

Y para finalizar, una anécdota divertida…

En una terapia de grupo que estábamos realizando con pacientes afectados por este  trastorno, a un paciente que consideraba que la gente le miraba por la calle, según él, por el poco pelo que tenía, el psicólogo clínico Miguel García Herrero (que él si tiene muy poco pelo) le preguntó:

–         “usted considerará que tiene bastante más pelo que yo, ¿no es así?” El paciente contestó: -“Hombre sí, hasta ahí llego”. Siguió preguntando Miguel: “entonces, según usted, ¿que tendría que hacer yo?”. El paciente respondió: “usted no se que hará… yo ya me habría tirado por la ventana”

 

Seguiremos tratando este tema, con casos clínicos reales y artículos de interés.

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  1. chispi
    16/02/2013 en 16:11

    Hola, buenas tardes a todos: Creo que realmente tengo un gran problema con todo esto y quisiera ayuda, pues mi vida no deja de ser un sufrimiento y no me deja ser feliz el miedo a resultar fea y desagradable físicamente a la gente. Considero ser una persona profunda, con importantes ideales y con una gran fe en la vida necesito, precisop avanzar y eso no me deja!! Ayuda!!!!Hay muchos días que me encuentro horrorosa y no paro de mirarme los defectos..Quiero ser feliz y que eso no me preocupe. Alguien sabe de algún sitio en Santander al que pueda acudir para hacer terapia? Muchas gracias! Quiero ser yo misma y feliz! sin miedos al qué dirán por mi físico

    Me gusta

  1. 27/06/2015 en 18:33

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