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El TOC y la duda

El TOC y la duda

 

 

 

 La característica fundamental de aquel que padece un TOC es no admitir la duda.Desea y quiere ver todo claro.

 

 

Sin embargo, la duda en él es permanente, y es por ello por lo que no puede aceptar algo que es inherente al ser humano: que la duda existe y que tenemos que vivir con ella; ya que, como apuntaba Henri- Frédéric: “El hombre que pretende ver todo con claridad antes de decidir, nunca decide”.

En el trastorno obsesivo compulsivo, la indecisión es permanente. El pensamiento es recurrente, repetitivo y doloroso: “Voy a hacer o a realizar tal cosa, pero ¿y si me equivoco?”. El “y si…” y el “a ver si…” son constantes en su vida.

“¿He cerrado la puerta o la he dejado abierta?

“¿Quiero de verdad a mi mujer o no la quiero?

“¿Me he contagiado de esta enfermedad por haberme rozado en la calle con la persona que supongo podría padecer ese mal o no me he contagiado?”

“¿Soy heterosexual como siempre he supuesto o siento inclinaciones sexuales hacia otros de mi mismo sexo?”

Así pueden pasar días, meses, años… y toda una vida si no se ponen los medios para resolver el pensamiento constante y repetitivo. Esos remedios han de pasar por fuerza por el tratamiento psicológico del TOC que padece la persona en cuestión.

Decimos que la duda es consustancial al ser humano. Todo es posible, pero puede ser no probable. Mientras estoy escribiendo estas cuestiones, es posible que se hunda el piso en donde estoy, pero no es probable. Es posible que en este instante sufra un infarto, pero no es probable. Es posible que en el día de hoy me atropelle un autobús, pero no es probable.

¿Qué tendría que hacer yo en estos casos? ¿Salir corriendo de mi casa por si se hunde el piso? ¿Dirigirme a urgencias por eso del infarto? ¿No salir a la calle para evitar el atropello? O bien salgo a urgencias y me arriesgo al atropello o me quedo en casa y a lo que me expongo es al infarto. ¿Qué hago?

Las personas que afortunadamente no padecemos un TOC sabemos que estas cuestiones planteadas pueden ser posibles, pero muy poco probables. El que padece un TOC invierte los términos. Lo posible lo ve como muy probable. Por eso sufre; vive una pesadilla constante y no ve salida alguna a su pesar. Sin embargo está en un error. Un trastorno obsesivo compulsivo es solucionable. Es posible que no lo solucione, pero lo probable y muy, muy probable es que el TOC se erradique  a través de un tratamiento psicológico cognitivo conductual. Conductual, a fin de eliminar las compulsiones. Cognitivo, a fin de aprender a no analizar estos pensamientos absurdos.

Aprender, en definitiva, a poner en práctica la idea: “Nunca pasa nada, pero si pasa que pase…”

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