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Caso TOC: “Es posible, pero no es probable…”

Caso TOC: Es posible, pero no es probable

 

 

 

 Voy a relatar el caso de un paciente, tratado en consulta, con un trastorno obsesivo compulsivo en el que se conjugaban, como en muchos casos de TOC, la duda, la culpa y las cuestiones de la posibilidad y la probabilidad.

 

 

Quienes no estén familiarizados con este trastorno psicológico, una vez planteado el caso, considerarán que la persona tratada no padecía un trastorno obsesivo, sino que la encuadrarían dentro de otros capítulos de la psiquiatría, como pueden ser los delirios. Esto no es así. Cuando la duda existe, cuando se barajan los conceptos de posibilidad-probabilidad, cuando alguien dice “estoy casi seguro, casi, pero no del todo” nos encontramos ante pensamientos obsesivos. El “casi” es el elemento diferenciador. Pongo un ejemplo; si alguien piensa que ha podido contraer el sida por haber pisado en la calle una gota de sangre y se le pregunta: “¿Está usted seguro de que tiene sida por haber pisado esa gotita de sangre?” Y responde: “seguro, seguro, no; tengo mis dudas, pero casi sí”. Esto es un pensamiento obsesivo. El que no duda contestaría a la pregunta: “Por supuesto que sí, la analítica podrá decir lo que diga, pero yo afirmo y lo afirmo rotundamente que por haber pisado esa gota de sangre me he contagiado del sida”. Aquí la valoración es distinta a la anterior. Ya no sería una obsesión. Sería otra patología.

Una vez aclarado este matiz que es fundamental en el diagnóstico, vayamos al caso.

Un señor, de alrededor de unos cincuenta años me decía que su sufrimiento era enorme ya que el sentimiento de culpa que le invadía no le dejaba conciliar el sueño debido a  que en un momento determinado no intentó actuar como su conciencia le decía: No hice nada, no actué. ¿Cuál fue -pregunté- ese momento en el que usted no actuó? La guerra de Irak  -respondió. Pensaba –decía- las terribles consecuencias que esa guerra tendría para el pueblo iraquí y para el resto de la humanidad. Pensé que si yo, aunque soy un simple funcionario, un ciudadano desconocido, alguien como otro cualquiera, me hubiese puesto en contacto con el entonces presidente de Estados Unidos para convencerle de que no invadiese Irak, tal vez lo hubiera conseguido. Pienso a la vez que ni siquiera hubiera podido tener la opción de hablar con él. Lo probable, casi seguro, es que no habría tenido opción de una conversación. Probable, como digo, pienso que no; pero ¿posible? Posible es todo –razonaba- aunque casi con toda seguridad, no habría tenido la entrevista. Y aún en el supuesto improbable de haberla tenido, también pienso que no habría podido convencerle.

Entonces -pregunté- si ve tan sumamente alejada esa posibilidad, ¿por qué se martiriza tanto? Porque si los que eran contrarios a la invasión y tenían tanto peso en el mundo conversaron con él y no consiguieron nada, ¿qué habría podido hacer usted? No le habría convencido -respondió– ni siquiera me habría recibido. Estoy “casi” seguro, pero siempre existe la posibilidad ínfima de haberlo logrado. Pero es que no lo intenté y esa omisión mía me hace sentir culpable. Me gustaría tener el convencimiento absoluto de que ni siquiera existía la posibilidad. Siempre cargaré con la culpa de mi omisión, de no haberlo intentado. Ya se que todo esto puede parecer muy absurdo, pero yo no puedo evitar sentirme mal…

Estos son los hechos.

Para esta persona, como para otros casos de TOC, el no haber intentado “prevenir” un daño era moralmente equivalente a haberlo causado.

Esta persona, consiguió superar su trastorno, con el tratamiento psicológico.

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  1. Sheshe
    16/05/2015 en 23:58

    Ju.. Como me veo en este artículo..
    Tengo 21 años y desde chica hago eso.. No se si es exactamente eso, pero me paso el día pensando en ”futuras aciones” .. Ejemplo: si tengo q pedir a mi madre de que me compre un perfume, me pasaré la semana buscando el día perfecto para decírselo, me imagino sus hipotéticas respuestas hacia mi pregunta, su relación, sus gestos.. Cuando quiero decirlo empiezo a sudar .. Si miramos la televisión pienso: a la próxima publicidad se lo digo.. O cuando salga tal anuncio ..así y así y al final no digo nada .. O me entra la culpa porque creo q pude haber impedido un accidente si no hubiera pasado por tal o tal calle, o si hubiera actuado de otra manera la situación seria otra (y me imaginó esa situación, personajes, dialogo..etc)..
    Es un tormento estar así!! Las cosas importantes no puedo decirlas, pienso demasiado ”buscando el momento idóneo ” o “la frase perfecta” etc…. La culpabilidad es algo q pesa mucho.. Mucho.. Muchísimo.. No se que hacer con esto, me siento como si fuera una persona horrible.
    Bueno gracias por los artículos!! Aunque seande hace años es muy interesante!

    Sheshe

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