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Caso clínico TOC. ¿Por qué?

He titulado la carta “por qué” y lo he hecho porque, sin saber porqué, te encuentras en una situación en la que no tienes ninguna culpa, pero tienes un sufrimiento atroz; sin embargo, sin tener culpa alguna, únicamente uno mismo luchando y dándolo todo, puede salir de ello.

Era un niño muy feliz, muy integrado en mi entorno, muy trasto dicen los que me conocen, pero por encima de todo muy noble. Hijo de funcionario en un pueblo cualquiera de unos 300 habitantes; cuando tenía alrededor de 7 años mi padre tiene problemas serios con ciertos vecinos del pueblo y yo empiezo a no ser todo lo feliz que había sido hasta entonces; ya no podía pasear por el pueblo, ni jugar como todo niño sin saber que, con ciertas personas, las relaciones de mis padres no eran las mejores.

La primera vez que tengo noción del trastorno obsesivo compulsivo es antes de entrar a una clase en 3º de EGB, cuando yo tenía entre 8 ó 9 años (lo he pensado ahora porque yo entonces no era consciente de padecer el trastorno obsesivo compulsivo, por supuesto). Esperando a que llegase el profesor, unos cuantos alumnos íbamos al baño a orinar pero cuando volvíamos, si el profesor no había llegado, yo volvía a ir al baño a orinar aunque hubiese estado un minuto antes.

Cuando termino 3º de EGB. mi padre solicita el traslado para trabajar en otro pueblo porque los problemas se habían acrecentado con ciertos vecinos. Yo no quería abandonar por nada del mundo el pueblo en el que habíamos vivido porque era “mi pueblo”; aunque sabía de los problemas de mi padre, yo tenía un círculo de amigos muy bueno y me sentía plenamente integrado, pero claro, la capacidad de decisión de un niño de 9 años ante sus padres…

En fin, nos mudamos a un nuevo pueblo y desde el primer momento yo no soy bien recibido. A los hijos de funcionario, ciertos niños no nos miran bien y como comenté anteriormente, yo era muy trasto y  empiezan a reírse de cosas que hago… yo cada vez intento caerles más simpático pero mis esfuerzos son en vano, todo va a más y cualquier cosa que yo hago puede ser objeto de mofa…

Sin darme cuenta, empiezo a estar cada vez más solo y empiezo a hacer ciertos rituales sin saber porqué, empiezo a tocar las esquinas, a pisar todos los agujeros que veo, a revisar una  y mil veces cualquier cosa para saber si lo habré hecho correctamente…en fin, cada día que pasa me siento más atrapado en un sinsentido, pero soy incapaz de dejar de hacerlo. Cada día mi autoestima baja un poco más y más.  Aunque hago esfuerzos porque nadie se entere, los niños de mi edad lo notan y se ríen todavía más de mí.

Hay un momento en que desesperado, mi madre me ve llorando en la habitación y le cuento lo que me pasa; en principio mi madre se enfada pero acto seguido me da un gran abrazo y me dice que tengo que dejar de hacerlo y yo con su apoyo lo intento por todos los medios… tengo cierta mejoría porque elimino bastantes compulsiones, pero no todas…

Cambio de colegio cuando hago 14 años y me voy a hacer el BUP, yo estaba deseando dejar el pueblo, por lo que me alegré mucho de irme.

Yo me imaginaba que, al ser un ambiente en el que no conocía a nadie,  volvería a ser el niño feliz que fui de pequeño pero, aunque no compulsionaba tanto como cuando estaba en el pueblo, no había conseguido eliminar las compulsiones por completo y al poco tiempo de empezar las clase, un pequeño grupo de jóvenes de mi edad, empieza a meterse de nuevo conmigo y vuelta a empezar; aunque no fue ni mucho menos como había sido en el pueblo anterior, me insultaban y algunos, aunque pocos, se reían  con cualquier cosa que yo hacía.

Así fui pasando el BUP y COU. Posteriormente me voy a la Universidad, yo seguía con ciertas compulsiones, pero al llegar los exámenes de Junio yo no me atrevo a presentarme a casi ningún examen y así van pasando los años y yo cada vez me empiezo a descolgar más de mis compañeros, que van pasando de curso y yo cada vez con más miedo a presentarme a los exámenes, voy evitándolos y presentándome cada vez a menos asignaturas.

Cuando tengo entorno a 22 años, sufro un pequeño accidente y se me inflama una rodilla. Voy a un médico, a otro y no acabo de mejorar; me operan y mucho peor…  me vengo a bajo completamente. Empiezo a tener compulsiones de todo tipo, pero sobre todo relacionadas con la pierna, de manera que tenía auténtico pavor a hacer cualquier movimiento con ella. Me vuelven a operar, uno de los mejores médicos de España, pero yo sigo igual. Aunque me dicen que tengo que dejar las muletas porque ya estoy bien, no me atrevo a dejarlas ni a subir y bajar peldaños, ni otras muchísimas cosas que me decían que podía hacer…

 Y así va pasando un año y otro y yo sigo con mis muletas, intentando terminar la carrera, pero como todo el día estaba dándole vueltas a la cabeza, cada vez iba más lento en la carrera. Hubo dos años en que solamente saqué una asignatura por año y yo cada vez mas hundido…

Empiezo a plantearme el ir a un psicólogo o psiquiatra y lo hago, pero no consigo absolutamente nada; me dan una medicación llamada Prozac que lo único que consigue es tenerme zombi todo el día… y el tiempo va pasando, yo sigo con mis muletas años después y sin terminar la carrera pasados los 30 años…

No paraba de preguntarme por qué a mí, por qué me estaba sucediendo todo aquello, sin darme cuenta me encontraba en una situación en la que era un auténtico esclavo y no sabía cómo salir de ella.

En esa etapa, yo me acostaba muy tarde y un buen día, un sábado por la noche escuchando la radio, oigo a un psicólogo que se llama Miguel García Herrero, que habla de las cosas que a mí me suceden y por primera vez en mi vida alguien le pone nombre a lo que a mí me ocurre (trastorno obsesivo compulsivo) y además dice que se puede curar. Yo me hago fan los sábados por la noche del programa en el que habla y me planteo hacer una consulta con él; me encamino a Madrid con mis dos muletas y me recibe en su despacho. Después de hacerme un breve interrogatorio, me dice que soy obsesivo compulsivo (algo que yo ya suponía), que tiene curación, que va a realizar una terapia de grupo intensiva en Santander y que si lo deseo puedo participar en ella.

Al poco tiempo me voy a Santander con mis dos muletas y comienza la terapia, muy intensa. Aunque casi no era consciente de ello al principio, voy dando pasos de gigante y lo que no había conseguido uno de los mejores traumatólogos de España, que era que yo tirase las muletas, lo consigo yo en la terapia.

La terapia dura una semana y a continuación la vuelta a casa y había que afrontar, no sólo la eliminación de las muletas, sino de todas y cada una de las compulsiones que tenía, innumerables por cierto y de las cuales en muchas de ellas, yo ni era consciente…a continuación terapia individual con Miguel para afrontar todas las compulsiones que me quedaban, en una lucha titánica, porque aprendí que o se eliminan todas las compulsiones, o no consigues eliminar por completo el trastorno obsesivo compulsivo.

La lucha es muy dura y sólo puede lograrlo uno mismo, eso si, guiado por el psicólogo… y por fin la libertad, conseguir ser una persona normal. Cuando conseguí salir, es la mayor felicidad que he sentido en mi vida.

He de decir que no es tarea sencilla, hay que luchar a muerte contra todas las compulsiones y hay veces que hay pequeños retrocesos pero, dándolo todo, se puede conseguir.

Carlos

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  1. G.E.G.
    16/06/2012 en 02:49

    Muchas gracias por compartir tu caso. Gracias también por ayudarme tanto en las terapias de grupo los viernes, de verdad que para mi eres un gran ejemplo de superación y de saber que el toc si se supera por completo. Eres una gran persona y tienes una enorme vocación de ayudar a los demás sin esperar absolutamente nada a cambio.

    Yo estoy en ese camino que tan acertadamente describiste como titanico, pero de verdad siento que ya voy de salida.
    Espero que sigas compartiendo el aprendizaje que te dejó el toc y que nunca pierdas esa tan buena intención de ayudar a las demás personas que tenemos este trastorno.
    Muchas gracias por todo.

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  2. 16/06/2012 en 08:17

    Gracias, Carlos, por compartir con todos tu experiencia.
    Un abrazo,
    Silvia

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  3. Andrea
    17/03/2016 en 00:14

    Yo ya Nose que hacer con esto sufro lo mismo pero lo peor es que siento que ya nada tiene sentido me hago preguntas todo el tiempo y si no las contestó viene la ansiedad terrible siento que me estoy volviendo loca y etoy estudiando y viene quisiera ser normal quisiera tener libertad es una cárcel esta horrible cosa llamada trastorno obsesivo compulsivo quisiera que alguien me ayudara pues siento que ya nada absolutamente me hace feliz y estoy deprimida he caído en crisis y taquicardias agradecería tanto que alguien me ayudará

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    • 17/03/2016 en 10:48

      Hola Andrea,
      busca ayuda profesional. Busca un psicólogo clínico especialista en el tratamiento del TOC, que te pueda ayudar a superar este trastorno y a salir de esa “cárcel” que tú dices. Cuesta, pero se consigue!
      Un abrazo,
      Silvia

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  4. Marga
    06/01/2017 en 05:22

    Me ha fascinado leer que esto tiene cura. ¡Gracias!

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