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Crisis económica, indefensión y depresión.

Crisis económica

Crisis económica y trastornos psicológicos

Ya hace tiempo que la OMS expresó su temor a que la crisis económica provocase un aumento de la ansiedad y las enfermedades mentales. Aunque todavía no se tienen datos muy precisos, sí se sabe que las consultas tanto en atención primaria, como en psicología y psiquiatría están aumentando considerablemente debido a trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo, abuso de alcohol y trastornos psicosomáticos.

A lo largo de varios artículos, nos centraremos en dichos trastornos y su relación con la actual crisis económica.

Crisis, indefensión aprendida y depresión.

Casi todas las personas experimentan momentos de ansiedad a lo largo de su vida y también momentos de tristeza, aunque tal vez no sean tan frecuentes ni tan intensos como para clasificarse como trastornos. Sin embargo, a veces ocurre que el grado de tristeza y de apatía alcanza una intensidad tal, que hace desaparecer cualquier atisbo de fe y esperanza en el futuro y estos síntomas pueden permanecer en el tiempo.

Existe un acuerdo sobre los síntomas más comunes de la depresión:

–         Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día (sentimientos de vacío o tristeza)

–         Disminución del interés o apatía

–         Fatiga o pérdida de energía

–         Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse

–         Sentimientos de inutilidad o culpa excesivos

–         Trastornos del sueño, del apetito, psicomotores etc.

Existen diversas teorías explicativas de la depresión como son la fisiológica, la  psicoanalítica, la cognitiva etc. no vamos a analizar todas ellas pero nos vamos a quedar con el modelo aportado por Seligman de la indefensión aprendida. Ante una situación amenazante, la ansiedad es la respuesta inicial; sin embargo, si la persona llega a convencerse de que no puede tener control, la ansiedad queda reemplazada por la depresión y la indefensión.

Seligman aplicó un experimento sobre la impotencia aprendida, realizada con animales. Dividió a dos grupos de perros en dos jaulas y les sometió a numerosas descargas eléctricas. El primer grupo, tenía la posibilidad de huir accionando una palanca con el hocico, mientras que el segundo grupo tenía que soportar las descargas sin poder hacer nada para evitarlas. Posteriormente, todos los perros fueron colocados en una jaula donde, para poder escapar de las descargas, tenían que saltar una pequeña valla.  El primer grupo (los que habían tenido la posibilidad de accionar la palanca para poder escapar), saltó la valla sin problema para dejar de sufrir. Los perros del segundo grupo se quedaron agazapados en un rincón sufriendo las descargas porque habían aprendido que eran impotentes en la solución de su dolor.

Esta sensación de indefensión aprendida en animales, es la que experimenta el ser humano en determinadas situaciones. Es la “parálisis de la voluntad” como decía Beck, a través de mostrarse pasivo. Son las expectativas negativas ante el manejo de la tensión o del obstáculo.

En los momentos actuales en los que vivimos, muchas personas han desarrollado un trastorno depresivo a través de esa indefensión e impotencia aprendida. Al hacer mención al momento actual, nos estamos refiriendo a la ya permanente crisis económica.  En un principio, se pensaba que era pasajera, que nuestros gobernantes buscarían solución, que volverían a estar las cosas como antes estaban; en definitiva, que todo ello sería algo del momento. Sin embargo, muchas personas comienzan a sentir como sus sueldos no son suficientes para enfrentarse a los gastos, como pierden sus viviendas por falta de pago, como se quedan sin trabajo o como no han conseguido aún su primer empleo, como no pueden dar una calidad de vida a sus hijos… y como van pasando días y meses sin ver una mínima solución al problema. Van perdiendo la voluntad, la confianza, la esperanza, apoderándose de ellos el sentimiento de indefensión y de impotencia. Han “aprendido” que no pueden hacer nada. Se culpan a ellos mismos porque escuchan una y otra vez que “han vivido por encima de sus posibilidades”. -¿Por qué, se preguntan, me metería yo en la compra de un piso? ¿Por qué pedí el crédito bancario? Se sienten culpables porque eso es lo que escuchan día a día a través de los medios.

Comienzan con esa pérdida de fe y esperanza, pensamientos de indefensión, culpabilidad y desprecio hacia si mismos y terminan culpando a los dirigentes políticos y económicos que les están aplicando esas “descargas eléctricas brutales”.

Esta forma de pensar y de sentir es característica del trastorno depresivo en el que muchas personas están inmersas debido a lo que han “aprendido” por indefensión ante la actual crisis económica.

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  1. 08/05/2013 en 00:27

    entusiasmado; no cabe duda de que permaneceré pendiente de tus comentarios

    Me gusta

    • 08/05/2013 en 20:00

      Muchas gracias, Doreen, por tu comentario!
      Un cordial saludo,
      Silvia García Graullera

      Me gusta

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