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Archive for 25 enero 2013

Trastorno obsesivo compulsivo focalizado en los hijos

25/01/2013 3 comentarios

Kind im Glas

Las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo, no siempre han tenido la misma obsesión, sino que ésta ha podido ir cambiando con el tiempo. Por ejemplo, en un principio el objeto de su obsesión pudieron ser los escrúpulos de conciencia y al transcurrir los años esos escrúpulos desaparecen para dar paso de inmediato a una obsesión de tipo hipocondríaco.

Se repite con mucha frecuencia y está muy generalizado que, aquel que padece un TOC, cuando tiene hijos focalice en ellos su obsesión. Supongamos que la obsesión de la persona sean los contagios. Pensar que rozarse con alguien por la calle, en el metro, en un autobús o donde sea, es causa “muy probable” de haberse contagiado de alguna enfermedad incurable. Esta persona tiene un hijo y ese pensamiento irracional lo traslada al hijo. Pensará que el hijo, ante un contacto cualquiera, como puede ser que le coja en brazos su marido, su madre o quien sea, se contagiará de algo infeccioso si aquellos no están suficientemente limpios, según su criterio. Leer más…

Hipocondría: terror a la muerte y terror a la vida

Woman checking her pulse at wrist

 

 

Es difícil entender el terror que experimenta un afectado por este tipo de trastorno. Es vivir en una crisis de pánico permanente, es estar en una continua auto-observación y en una situación de alerta constante ante la aparición de cualquier síntoma físico.

En muchas ocasiones, el miedo a tener cualquier sensación física que se pueda interpretar como enfermedad, hace que se disparen síntomas de ansiedad y que se produzcan las somatizaciones que causan angustia y miedo. Se entra así en un círculo vicioso en el que el propio miedo a la enfermedad produce unas sensaciones físicas que, a su vez, se interpretan como enfermedad.

Recuerdo a aquel paciente que me contaba que durante varios meses estuvo durmiendo en su coche a la puerta de un hospital. Parece increíble que se pueda llegar a estos extremos, pero esa es la realidad.

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