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Personalidad dependiente: no puedo vivir sin el apoyo de los demás

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La característica fundamental del Trastorno de la personalidad por dependencia es la necesidad de sentirse acompañado, cuidado o protegido en todo momento. La persona tiene la percepción de que es incapaz de funcionar adecuadamente en la vida, sin el apoyo o la ayuda de los demás. Tiende a ver el mundo como frío, hostil, solitario o peligroso y considera que no puede manejarse sola.

 

Caso real

Blanca de 36 años acude a consulta acompañada de su hermana menor. Hace un año y medio tuvo una ruptura de pareja con la que llevaba conviviendo 3 años y se trasladó a casa de su hermana porque, según dice, se veía incapaz de vivir sola. Desde entonces se siente con miedo y se ve incapaz de tomar cualquier tipo de decisión. Su ex pareja tomaba por ella todas las decisiones: donde vivir, donde invertir el dinero, donde ir de vacaciones, que días salir a cenar etc. Después de la ruptura, Blanca manifiesta que se quedó “totalmente perdida, desorientada e indefensa”. Trabaja de administrativa y ha tenido algún problema con sus compañeros de trabajo ya que pide consejo para todo y demanda atención y ayuda constante. Sus padres y hermanos siempre la han protegido mucho, ya que la ven como muy débil y dependiente. Su hermana dice estar muy preocupada porque esto cada vez se ha ido agravando más y considera que Blanca debería ir tomando las riendas de su vida y empezar a ser más autónoma; en ese momento Blanca empieza a llorar desconsoladamente manifestando que prefiere morir antes de verse sola…

Las personas que tienen este trastorno suelen presentar una serie de características comunes:

El miedo al rechazo o al abandono. Esto les lleva, en muchas ocasiones, a hacer cosas  con las que no se sienten a gusto o ceder ante demandas exageradas por parte de los demás, con tal de no romper un vínculo. Muchas veces se ofrecen a hacer favores o sacrificios si consideran que estos comportamientos les pueden proporcionar apoyo o protección por parte de su entorno.

Tienen gran dificultad para tomar decisiones y suelen necesitar la aprobación de los otros, tanto para tomar una decisión importante como para hacer cualquier elección de la vida cotidiana. Necesitan el consejo o la opinión permanente de alguien cercano.

Se sienten incómodos o desamparados cuando están solos. Tienen la necesidad continua de la presencia de los demás, suelen requerir la compañía de alguien para realizar cualquier tipo de actividad. En muchas ocasiones, utilizan conductas de seguridad como por ejemplo, llamar por teléfono cuando van por la calle para sentirse acompañados en todo momento.

Existe un problema importante de autoestima, se sienten torpes, inútiles e indefensos. No tienen autoconfianza y descartan sus propias habilidades.

La persona dependiente y sus relaciones

Las personas con este tipo de trastorno establecen relaciones muy poco sanas; por un lado, pueden adoptar un papel de sumisión, sometiéndose a los intereses y decisiones de su pareja, pero por otro lado recurren muy a menudo al chantaje emocional, para que se esté pendiente de ellos y se les proteja. Es decir, pueden pasar de tener un rol pasivo (para evitar una confrontación) a tener un rol excesivamente activo a través de llamadas continuas de teléfono, mensajes, quejas somáticas etc.

Este patrón de relación puede darse tanto con la pareja, como con otros familiares o amigos. Pueden resultar “asfixiantes” para su entorno más próximo.

En caso de una ruptura sentimental, necesitarán buscar otra urgentemente con el fin de evitar quedarse solos.

Complicaciones del trastorno de la personalidad por dependencia

La depresión y los trastornos de ansiedad están muy frecuentemente asociados a este trastorno. En ocasiones, la sola idea de sentirse abandonados puede hacer que experimenten una crisis de pánico.

Las quejas somáticas también son recurrentes; esto se suele traducir en una mayor atención por parte de la familia y que los demás les protejan y dediquen más cuidados. Esto suele llevar a un círculo vicioso difícil de romper.

Muchas veces se refugian en el uso o abuso de alcohol y de ansiolíticos.

Tratamiento

Este es uno de los trastornos de la personalidad más extendidos. El objetivo principal de tratamiento es que poco a poco consigan ser más autónomos, para ello habrá reforzar las ideas de autoeficacia, desmontar ciertas distorsiones cognitivas o pensamientos automáticos y fomentar la autonomía. La reestructuración cognitiva irá enfocada a mejorar la autoestima y la confianza en sí mismos.

El proceso de tratamiento puede ser un poco lento, pero bastante exitoso. Hay que tener especial cuidado en que el paciente no adopte un rol pasivo sino que colabore activamente con el psicólogo clínico y evitar cualquier tipo de dependencia hacia éste.

 

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  1. Pilar
    03/06/2013 en 21:28

    Me parece muy interesante. Ilustra muy bien ese tipo de trastorno.

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  2. 29/08/2013 en 08:22

    Me parece muy acertado ilustrar el artículo con un caso real. Permite hacerse una idea de los sentimientos de la persona que lo padece y del sufrimiento que le conlleva tanto la desorientación de sentirse sola y la confusión de darse cuenta de la escasa capacidad para tomar decisiones que poco a poco han ido adquiriendo.

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