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El ébola en el Trastorno obsesivo compulsivo

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Desde que saltara la noticia en los medios de la primera persona infectada de ébola en España, hemos recibido y atendido varias consultas de pacientes con Trastorno obsesivo compulsivo referidas a este tema. Vamos a establecer unos principios básicos que están inmersos en cualquier TOC y que comentaremos en relación al ébola.

1. Mientras un TOC no esté solucionado por completo en la persona que lo padece, la fijación obsesiva irá cambiando con el transcurso del tiempo. Si una persona sufre un trastorno obsesivo, con el paso del tiempo o si las circunstancias varían, puede cambiar de fijación. Por ejemplo, una persona que esté obsesionada con el tema del sida, si a día de hoy apareciese una vacuna que erradicase por completo esta enfermedad, para nada habría superado el TOC; el TOC como tal continuaría pero habría un cambio en la fijación de su obsesión; en lugar de vivir con el miedo al sida podría empezar a vivir con el miedo al ébola, por ejemplo. 2. Alteración en el obsesivo de los conceptos de “probabilidad” y “posibilidad”. Estos conceptos en la persona que tiene un TOC están invertidos. Todo en esta vida es posible, pero hay cosas que son muy poco probables. Es posible que en este instante suframos una invasión extraterrestre pero, por supuesto, es muy poco probable. Y pongo este ejemplo que puede parecer muy rebuscado pero que era el tema obsesivo de un paciente al que tratamos. Esta persona vivía enclaustrada en su casa porque veía como probable y muy probable una invasión inminente. Y aclaro que esta persona no sufría ningún trastorno diferente al TOC, como pueda ser una esquizofrenia. En la esquizofrenia no se considera el término “probabilidad”, sino “absoluta seguridad”. Es en el TOC donde aparece el término probable, sólo que lo que para los demás “es posible”, para el obsesivo compulsivo es “muy probable”. 3. Una persona con TOC realizará una serie de compulsiones, rituales, comprobaciones o conductas de evitación, que le ayuden a “salir de la duda”. Por ejemplo, una persona obsesionada con el sida va por la calle y ve una mancha en el suelo de color rojo. Puede pensar si es sangre, pintura o un tomate aplastado. Lo ha pisado. Su mente analizará de manera continuada que pueda ser sangre y pasará a continuación, a considerar muy probable que sea sangre. “Casi seguro que es sangre”, pensará. “Lo he pisado y lo más seguro es que me haya contagiado. No tengo más remedio que tirar los zapatos, llevar la ropa a la tintorería o tirarla, y además, hacerme una analítica…” Podría poner muchos más ejemplos, como en su día hubo muchos pacientes en tratamiento por la obsesión con el tema de las vacas locas. Esto es lo que ha empezado a suceder con el trastorno obsesivo compulsivo focalizado en el ébola. Citando casos actuales, puedo poner de ejemplo a un señor que estamos tratando de un TOC, que vive fuera de Madrid y que me ha pedido que nos veamos por Skype ya que se niega a venir a la ciudad por un probable contagio de ébola. Una enfermera de un hospital ha pedido la baja por enfermedad, por temor a contagiarse. Al igual que en el caso anterior, una cajera de un supermercado ha renunciado a su trabajo por el terror a tener que tocar dinero y devolver cambio en la caja. Un padre que estoy tratando, dejó de llevar a su hijo al colegio porque al haber niños de color en su clase, podían ser portadores de ébola. Otra paciente que vemos, dejó de salir a la calle por miedo a cruzarse con un perro que hubiese podido estar en contacto con el perro de la enfermera Teresa Romero, la única persona que ha estado diagnosticada de ébola en Madrid, en el hospital Carlos III. Todos estos casos, son de pacientes actuales que a lo largo de este último mes han focalizado su obsesión en el posible contagio de ébola y que cuando comenzaron el tratamiento, para nada pensaban en este tema. Actualmente, la enfermera contagiada por ébola Teresa Romero está recuperada y ha salido del hospital. Esta buena noticia puede aliviar momentáneamente la mente de un obsesivo, pero basta con que salte una noticia en los medios de comunicación sobre “un posible caso de ébola en un avión procedente de un determinado país”, para que la mente del obsesivo comience a funcionar a mil por hora hasta llegar a la conclusión de que es muy probable que si sale a la calle pueda sufrir un contagio. Cuando se informa sobre salud y el riesgo de enfermar, los medios deberían ser rigurosos para no alarmar a una población que, en general, con tanta noticia fuera de contexto, mantiene una expectativa de cierto temor; y se debería también tener en cuenta que hay grupos dentro de esa población que son muchísimo más proclives a sufrir una influencia excesivamente dañina en sus mentes.

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  1. carina
    06/04/2015 en 20:37

    mas claro q el agua! asi es!

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