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Amor sano, amor obsesivo

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El enamoramiento es uno de los estados emocionales más positivos que puede vivir una persona; por supuesto, éste tiene que ser recíproco para que se de la felicidad. En este estado emocional, la persona se encuentra invadida por un conjunto de sensaciones positivas como son la alegría, emoción, excitación, sensualidad etc.

 

En muchas ocasiones, se ha definido a esta etapa del amor como una enfermedad mental transitoria y es que en cierto modo, nos obsesionamos y perturbamos con el objeto de deseo.
Distintos estudios e investigaciones han demostrado que, cuando nos enamoramos, en nuestro cerebro se produce una combinación de hormonas similares a las que se produce en un trastorno obsesivo compulsivo o en una adicción. Por un lado, aumentan los niveles de dopamina y norepinefrina (produciendo efectos similares al de las anfetaminas) y por otro, disminuyen los niveles de serotonina (estos bajos niveles nos llevan a un pensamiento repetitivo, que explicarían la obsesión por el otro).

Se podría decir que el enamoramiento es un estado obsesivo transitorio en el que:
– el pensamiento en la persona amada se vuelve incontrolable.
– hay una tendencia a idealizar a la persona, obviando cualquier aspecto negativo; se produce una distorsión de la realidad.
– existe una pérdida de concentración, ya que todo el pensamiento está focalizado en el objeto de deseo.
– a nivel fisiológico pueden aparecer síntomas de ansiedad, insomnio, pérdida de apetito, energía desbordante etc.
El enamoramiento produce entusiasmo, alegría, vitalidad, optimismo; en definitiva, produce una especie de adicción.
Como dice Helen Fisher, antropóloga e investigadora de la biología del enamoramiento, estamos enamorados cuando alguien “acampa en nuestra cabeza”.
Si la relación evoluciona, de este enamoramiento transcurrido un tiempo, se pasaría a la etapa de amor donde el vínculo se vuelve más seguro y racional y donde aparece un afecto más sólido y sincero.
Hasta aquí todo se puede considerar “normal”. Pero ¿qué ocurre si en lugar de evolucionar hacia un amor sano, éste se convierte en una obsesión?

El amor obsesivo.
Lo primero que hay que tener claro es que el amor nos hace sentir felices, la obsesión no.
En la mayoría de los casos, es difícil para la persona reconocer que su amor es obsesivo; normalmente la tendencia es a manifestar que se trata de un amor puro y verdadero, pero existe una serie de características que nos pueden hacer ver que nos encontramos ante un problema.
En este amor patológico se produce una pérdida de control absoluto, los pensamientos intrusivos invaden la mente y el estado de ánimo puede fluctuar desde la euforia y la alegría, a la tristeza y desesperación, en función de como perciban la relación con la otra persona.
Existe también una gran necesidad de estar en contacto permanente con la otra persona y se produce una gran sensación de vacío ante la ausencia del ser amado. Suele aparecer ansiedad, preocupación y desasosiego cuando se está lejos de la pareja. Hay una pérdida de interés por actividades de ocio que antes eran placenteras y puede haber un distanciamiento hacia los amigos y familiares.
Pueden aparecer sentimientos de celos, desconfianza y mucho miedo al abandono. La persona presenta sentimientos de indefensión al no poder controlar unas emociones tan intensas.
A nivel conductual se suelen producir comportamientos de control obsesivo como demanda de atención constante, llamadas, mensajes continuos e intentos de manipulación hacia la pareja.
Frecuentemente hay un intento de aislar a la otra persona de amigos, compañeros de trabajo, familia etc.
En definitiva, la persona pierde su individualidad y la pareja se convierte en el eje de su existencia; todo ello impedirá disfrutar del verdadero amor creando sufrimiento y malestar.

Normalmente, todo esto hará que la pareja empiece a sentirse mal con la relación y se distancie, haciendo que la persona sienta más ansiedad, más inseguridad y más obsesión, creando así un círculo vicioso difícil de romper. Cuando la persona busca ayuda psicológica suele ser o porque ha recibido un ultimátum en su relación o porque la relación ha fracasado y se encuentran en un estado de desesperanza y tristeza importantes.
El tratamiento psicológico es fundamental de cara a superar un problema que se encuentra a caballo entre un trastorno obsesivo compulsivo y una adicción. Si se trata de forma precoz, puede que se reconduzca la relación antes de terminar en fracaso. Si la relación ha terminado o no ha llegado a comenzar, habrá que ayudar al paciente a superar el duelo por la pérdida de una forma sana y a no recaer en este tipo de vínculos obsesivos en posibles relaciones futuras.

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  1. Elena Elizabeth
    24/03/2015 en 13:32

    Exelente!!! no es lo que yo vivo…´pero…si es un caso que conosco…horrible!!! Muy recomendable leer y obvio …ponerlo en práctica.

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  2. 10/04/2015 en 03:55

    ojala pueda encontrar al amor de mi vida. mi anterior pareja fue un obsesivo enfermizo posesivo y anipulador. ruego a dios que se presente aquel hombre que me robara el corazon sin hacerme llorar

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  3. 16/05/2015 en 15:10

    Como dice una colega, no es que no te quiera, es que te quiere mal…

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