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Trastorno obsesivo compulsivo. Obsesión con el cáncer

Todos podemos sentir miedo o temor a alguna situación penosa que se presente a lo largo de nuestra vida. Miedo a perder un trabajo, a una enfermedad nuestra o de algún familiar, a una situación de riesgo a la que nos vemos abocados, etc. Estas situaciones de temor son frecuentes y a todos nos afectan en algún momento de nuestras vidas. Sin embargo, cuando este temor se hace crónico y permanente, el sufrimiento es tal, que desearíamos con todas nuestras fuerzas, encontrar un remedio para que ese miedo deje de invadir nuestra mente.

Hasta aquí, estos temores entran dentro de lo razonable. Lo que ya excede de lo normal, son esos otros temores irracionales, absurdos e ilógicos que forman parte del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Como por ejemplo, el miedo a la posibilidad de contraer un cáncer por la cercanía a una persona que haya tenido un familiar que haya desarrollado esa enfermedad.

Es sabido, que personas hipocondríacas han sufrido de estos temores. Tal es el caso de Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura que vivió con ese temor. Arrastró toda su vida una obsesión patológica con el miedo a la enfermedad y a la muerte, viviendo siempre cerca de sanatorios y médicos y sufriendo varias crisis depresivas. Citamos a este genio, aunque podríamos citar a otros muchos. Si nos paramos en él, es porque es una figura notable, inteligente que alcanzó la mayor gloria en las letras universales. Y es que, como ya hemos comentado en otras ocasiones, el TOC, generalmente, se presenta en personas con alto nivel intelectual, que son lógicas para casi todo, menos para aquello que invade su mente de manera irracional y obsesiva.Pero vamos más allá con este tema. No hablamos solo del que pueda tener miedo a desarrollar la enfermedad y no pueda tener momentos de paz y bienestar. También se puede dar el caso de la persona que piensa que puede contraer la enfermedad por el hecho de tener cerca a una persona que, sin tener cáncer, haya podido tener un familiar cercano que lo haya parecido.

Recuerdo que hace años una persona se presentó en mi consulta y me preguntó de entrada, si yo había tenido a alguien de mi entorno con esta enfermedad. Le pregunté el porqué de esa pregunta y me respondió que, si así fuese, no podría ponerse en tratamiento conmigo por temor al contagio. Le contesté afirmativamente; le dije que mi abuelo cuarenta años atrás había sufrido un cáncer de laringe y como consecuencia de éste, falleció. A la vez, pude convencerle para que iniciase un tratamiento conmigo a fin de eliminar ese trastorno obsesivo que le estaba llevando a un sufrimiento absurdo e irracional.

Estas personas tienen limitadas sus vidas. No pueden ir a hospitales por temor a encontrarse con otros que padezcan la enfermedad. Incluso llegan a recluirse en sus casas, porque la posibilidad de relacionarse, aunque sea de forma esporádica y circunstancial, con alguien que haya tenido o tenga la enfermedad les genera auténtico terror.

El paciente con este tipo de obsesión es consciente de que el cáncer no es contagioso pero, aun así, le asaltará la duda y evitará tener el más mínimo contacto.

También vemos muchos casos de personas con TOC que viven con la obsesión permanente de estar desarrollando un cáncer, ante cualquier síntoma físico que puedan tener.

Hasta aquí, planteo algo que, en el campo de la psicología clínica, se presenta con relativa frecuencia. Asimismo, quiero dar un mensaje de confianza y esperanza a quién lo padezca, de que su “sin vivir” es solucionable. Lo que él, hasta ahora, ve como “muy probable”, acabará siendo solo una pequeña posibilidad.

Todo en este mundo es posible pero lo posible no quiere decir, para nada, que sea altamente probable (como pueden llegar a pensar los pacientes con TOC).

Sabiendo que este trastorno tiene solución, queremos desdramatizar y terminar con una frase de Woody Allen, que hace gala de ser el eterno obsesivo. Él dice que lleva toda su vida con psicólogos para ser tratado de sus obsesiones y parece ser que se lo toma con humor… al preguntarle por estos temas dice: -“no es que tenga miedo a morir, simplemente no quiero estar allí cuando  suceda…”

Para más información sobre este y otros temas, visita nuestra página web: https://www.psicia.com/

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