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Tratamiento psicológico de la dependencia emocional en la relación de pareja

¿Por qué se sigue manteniendo una relación cuando ésta provoca dolor, no nos hace felices y estamos perdiendo nuestra identidad?, ¿por qué cuando nos demuestran activa o pasivamente que ya no nos quieren, nos empeñamos en aferrarnos a esa persona como a un clavo ardiendo?, ¿por qué si nuestra relación de pareja nos proporciona más momentos de ansiedad, inseguridad, pérdida de alegría y de vitalidad, que de felicidad, apoyo, refuerzo y cariño, seguimos anclados a ella?… probablemente porque estemos ante un problema de dependencia emocional.

Por supuesto que en una relación pueden surgir conflictos, desavenencias y obstáculos que salvar, pero eso se tendría que resolver de una manera sana y constructiva, no con un desgaste emocional y físico.
Cuando hablamos de dependencia emocional, nos estamos refiriendo a una adicción patológica a la pareja. También este tipo de relaciones se pueden dar con la familia o con los amigos, pero aquí nos vamos a centrar en las primeras.

El miedo a la ruptura y a la soledad, la creencia irracional de que sin la otra persona no se es nada, el miedo al rechazo del otro, la dificultad de tomar las propias decisiones, el sentimiento de vacío cuando se está alejado de la pareja y la baja autoestima, suelen estar presentes en estos casos.

Caso real:

Luna, de 42 años, arquitecta de profesión, casada y con dos hijas, acudió a consulta porque se encontraba triste y con mucha ansiedad. Ella achacaba estos síntomas a un distanciamiento por parte de su marido. Se culpabilizaba a si misma porque se había dejado llevar por la rutina y había descuidado su relación de pareja. La actividad sexual era inexistente desde hacía mucho tiempo y la comunicación se basaba en temas puramente prácticos relacionados con la casa o las hijas.
En todo momento, manifestaba que era ella la que había fracasado porque no había sabido cuidar la relación. Desde hacía un tiempo había decidido empezar a “luchar activamente” por recuperarle. Empezó a apuntarse a todos los hobbies de él renunciando a los suyos y empezó a alejarse de sus amigos. Cuando intentaba hablar con él de como se sentía, él mantenía una actitud muy fría, con mucha indiferencia y todo eran reproches hacia ella. Creía tener indicios de que había habido alguna infidelidad por parte de él, pero tampoco se había atrevido a plantar cara a la situación por miedo a la reacción de él y a un posible abandono.

Luna decía estar ya agotada, triste y exhausta con tanta lucha. Se sentía humillada ante tanta indiferencia, había empezado a sentir muchos celos, se notaba con la autoestima muy baja y con unos síntomas de ansiedad bastante acusados.

Cuando enfocamos la terapia a las razones por las cuales seguía aferrada a esa relación que le estaba provocando tanto malestar y sufrimiento, su respuesta siempre era que le quería y que no se podía imaginar la vida sin él. Le había propuesto acudir a terapia de pareja, hacer un viaje juntos, cedía en todo lo que él quería, Luna sufría dependencia emocional. Tras unas cuantas sesiones, fue consciente de que en esa relación ya no había amor, no era feliz, vivía en una relación completamente tóxica y había perdido su alegría y vitalidad. Era el momento de emprender una nueva etapa en su vida… era el momento de “soltarse sus cadenas” y salir de ahí. Aunque no fue un camino fácil, hoy en día tiene una vida plena en todos los sentidos y ese problema superado.

Tratamiento psicológico de la dependencia emocional
A pesar de la incapacidad para terminar una relación, la mayor parte de los dependientes emocionales acuden a la consulta tras la ruptura.
Suelen acudir con un estado de ánimo bastante deprimido, ansiedad, rumiaciones y obsesiones en torno a la otra persona y síntomas fisiológicos como insomnio, falta de apetito, dolor de estómago, opresión en el pecho etc.

El tratamiento cognitivo conductual deberá ser integrador y estar enfocado a superar tanto la adicción conductual como la obsesión. Para ello habrá que centrarse en distintos aspectos:
– Psicoeducación sobre la dependencia, ayudar a que admitan y entiendan su problema. Este primer paso es fundamental a la hora de abordar el problema.
– Tratamiento de la sintomatología ansiosa y depresiva, motivo por el que suelen acudir a consulta.
– Intervenir en las posibles conductas disfuncionales que se estén produciendo (aislamiento, exceso de alcohol o de otras sustancias, espiar a la expareja a través de redes sociales, abandono físico…)
– Trabajar la autoestima. Identificar los pensamientos negativos, los aspectos relacionados con el pobre autoconcepto que tienen en ese momento (se suelen sentir débiles, vulnerables, culpables, celosos…)
– Trabajar el síndrome de abstinencia. Fomentar la autonomía y las conductas positivas. Revisar hábitos y adquirir hábitos nuevos más adaptativos.
– Aumentar la tolerancia a la soledad y a las emociones negativas. Es necesario trabajar el sentirse bien solo y no buscar inmediatamente otra pareja de reemplazo.
Con el tratamiento psicológico adecuado, el dependiente emocional podrá rehacer su vida afectiva y social de una manera equilibrada y en definitiva, establecer vínculos sanos.

Para más información sobre este y otros temas, visita nuestra página web: https://www.psicia.com/

 

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