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Archive for the ‘Trastornos’ Category

El papel del pensamiento mágico en las obsesiones

26/10/2017 2 comentarios

Shamrock in forest

El pensamiento mágico es un tipo de distorsión cognitiva que consiste básicamente en creer que uno puede dominar la realidad con la mente o con determinados actos. Sería lo opuesto al pensamiento lógico. Podemos poner muchos ejemplos cotidianos como pueden ser los pensamientos de buena o mala suerte. Ej. “Si formulo un deseo mientras soplo las velas, se cumplirá”. O “si me pongo este jersey verde, me saldrá bien el examen…”  El pensamiento mágico es la fuente de las supersticiones.

Es frecuente encontrar este tipo de pensamientos en la infancia. En el caso de los niños, cumple una función adaptativa y de maduración, donde el simbolismo y la magia ayudan a entender el mundo desconocido y extraño que a veces les rodea. En este caso,  los rituales lúdicos como puede ser no pisar las grietas de las baldosas, o acostarse siempre con el mismo objeto, forman parte de un proceso evolutivo normal.

Pensamiento mágico en el Trastorno obsesivo compulsivo

El pensamiento mágico suele estar presente en este trastorno. La persona que padece un TOC necesita mantener un control férreo  sobre las cosas. Este tipo de pensamientos está asociado a la necesidad de control y por ello juega un papel importante en este trastorno a la hora de interpretar la realidad.

 Ejemplos con casos reales

A menudo el paciente tiene la creencia de que sus pensamientos negativos pueden causar daños directos. En este caso la persona se ve obligada a realizar una serie de rituales para contrarrestar estos pensamientos intrusivos y así “evitar una catástrofe o desgracia”.

Caso real: A Carmen le asalta continuamente a su mente, la imagen de su marido asociada a la palabra “muerte” y a un crespón negro. Para contrarrestar este pensamiento tiene que rezar un determinado número de veces hasta que la imagen desaparece de su pensamiento.  Leer más…

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Sensibilidad y respeto en el Día Mundial de la Salud Mental

Hoy, 10 de octubre de 2017, se celebra el día Mundial de la salud mental. Desde PSICIA, queremos mandar un mensaje de apoyo a los pacientes y familiares que padecen algún tipo de trastorno mental y queremos hacer un llamamiento para que se trate este tema sin tabúes, eliminando estigmas y barreras. Nadie estamos exentos de desarrollar algún tipo de patología psicológica, psiquiátrica o neurológica, a lo largo de nuestra vida o de que la sufra algún ser querido, y se debe de tratar con absoluto respeto y de una manera sensible y solidaria.

Hay que hacer especial hincapié en la prevención de estos trastornos, y prestar bastante atención a la etapa de la adolescencia, ya que muchos problemas de salud mental tienden a aparecer o a intensificarse en esta etapa del desarrollo.
Con la colaboración de los profesionales de la salud y de la sociedad en general, la calidad de vida de las personas con un trastorno de este tipo puede mejorar notablemente.

Caso TOC. Mi angustiosa vivencia con el trastorno obsesivo compulsivo

My Story

Carmen padece un trastorno obsesivo compulsivo desde hace años. Actualmente está en tratamiento psicológico en nuestro Centro y ha querido compartir su vivencia con este trastorno. Desde aquí queremos darle las gracias y esperamos que dentro de poco pueda contar su historia de superación del TOC.

“Me llamo Carmen y tengo TOC. ¿Desde hace cuánto lo sé? Como unos tres años, aunque lo extraño es que no lo supiera ya…

En mis años de universidad la ansiedad y el miedo al suspenso eran una constante en mi vida, ¿y si suspendía?, ¿y si me echaban de la carrera?,  ¿y si?… ¿qué sería de mí?… Estuve con psicólogos, que no tuvieron mucho éxito y finalmente di con una psiquiatra que con tratamiento de Prozac consiguió que todo se estabilizara bastante.

Tanto tratamiento, como carrera, terminaron y mis miedos desaparecieron durante un tiempo. Estuve unos años “bien”, a veces tenía miedo a volverme loca ¿y si hacía daño a alguien? Y esos miedos en ocasiones iban acompañados de algunas compulsiones, pero eran miedos temporales, que venían y al poco se iban sin afectar a mi vida.

Pero llegó el día en que intenté quedarme embarazada y no lo conseguía, y como si hubiera sido una olla a presión, mis miedos se hicieron mucho más fuertes y yo mucho, mucho, más pequeña. Leer más…

Trastornos psicológicos asociados a la fobia social

06/06/2017 1 comentario

Social phobia

Un alto porcentaje de pacientes diagnosticados de fobia social, suele presentar otro trastorno psicológico asociado. El término “cormobilidad” se utiliza para describir la coexistencia de una o más patologías o trastorno psicológico, además del trastorno primario. Veamos algunos ejemplos.

Fobia social y abuso de alcohol.

Frecuentemente nos encontramos con el caso del fóbico social que recurre al alcohol en un intento de superar la angustia social. La persona empieza a ingerir alcohol en reuniones sociales, con lo que, de esta manera, logra desinhibirse en un primer momento. En estos casos, el alcohol puede disminuir las conductas de evitación. Pero hay que tener en cuenta que el alcohol tiene un efecto bifásico. La persona se puede sentir mejor durante el primer par de horas después de beber, lo que facilita el volver a consumir, pero la disforia posterior hace que al final se sienta peor. Este malestar inducido por la bebida excesiva puede “alimentar” más la fobia social.

Recurrir al alcohol puede reducir tensiones ansiedad, pero solo temporalmente, teniendo la persona la necesidad de nuevas tomas, lo que puede ser la puerta de entrada a la dependencia. De aquí se deduce la necesidad del diagnóstico precoz de este trastorno.

Fobia social y depresión.

Debido al aislamiento social y a la incapacidad que produce este trastorno, en muchos casos lleva asociado un trastorno depresivo. De hecho, pacientes con fobia social cuando acuden por primera vez a la consulta y se les pregunta por el motivo por el que vienen, manifiestan estar deprimidos.

Es muy habitual que se presenten simultáneamente ambos trastornos. Una persona que presenta problemas para iniciar y mantener una interacción social y amistades, que cuando está con gente teme hacer el ridículo, ser criticado o “parecer tonto”, perder el control o sufrir un ataque de pánico, lo lógico es que acabe desarrollando un trastorno depresivo. Leer más…

Distimia, cuando el desánimo se instala en la vida

12/01/2017 1 comentario

Stitched Panorama

La distimia se caracteriza por ser una forma de depresión crónica, menos grave que un trastorno depresivo mayor, pero más persistente. El principal síntoma es un estado de tristeza y desánimo continuos. Son característicos de este trastorno la desilusión, la apatía, el sentimiento de desesperanza, la poca capacidad para experimentar placer o felicidad y la baja autoestima. Los pacientes suelen describirse como deprimidos o desanimados “de toda la vida”.

Es importante no confundir un episodio de tristeza o abatimiento, que surge por circunstancias de la vida, con este trastorno. Para poder realizar un diagnóstico de distimia, el estado de ánimo crónicamente depresivo se ha tenido que manifestar durante al menos dos años seguidos y presentar al menos dos de los siguientes síntomas: pérdida o aumento de apetito, alteraciones del sueño, baja autoestima,  falta de energía, dificultades de concentración o de toma de decisiones y sentimientos de desesperanza.

Caso clínico real.

Marcos, abogado de 30 años, acude a consulta porque se siente con un estado de ánimo bajo, apático y porque “su vida se le hace muy cuesta arriba”. Pide ayuda presionado por su familia y por su novia, porque cada vez se está aislando más socialmente y muestra bastante desinterés por lo que le rodea. Tenía previsto casarse en seis meses pero su pareja ha decidido aplazar la boda, ya que no le nota nada ilusionado con el proyecto.

Cumple con todas sus obligaciones y actividades cotidianas. Nunca ha faltado a su trabajo, pero siente que por su dificultad para concentrarse, rinde poco. Va al gimnasio semanalmente y tiene vida social, pero cada vez le cuesta más y su tendencia es a  aislarse y a la inactividad los fines de semana. Leer más…

El estrés patológico, mal canalizado

Broken Pencil

La mayoría de las personas experimentamos épocas de estrés a lo largo de nuestra vida. El estrés es una respuesta general del organismo ante determinados estímulos que nos pueden resultar amenazantes. Éste no tiene porqué tener consecuencias negativas; en muchas ocasiones cumple una función adaptativa que nos permitirá enfrentarnos mejor a ciertas circunstancias. Por ejemplo, ciertos niveles de estrés ante un examen pueden promover que una persona se prepare bien y que disponga de recursos para enfrentarse a él de forma óptima.

¿Qué ocurre cuando este estrés nos resulta excesivo y nos vemos desbordados?

Existen distintos tipos de estrés y distintas clasificaciones. Aquí nos queremos centrar en el estrés agudo, en el crónico y en el episódico.

Cuando una persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático, intenso e inesperado, por ejemplo la muerte de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad grave, el haberse enfrentado a una situación de amenaza para la integridad física como un accidente o una violación etc. podemos hablar de una reacción de estrés agudo. En este caso se produce una reacción física y psicológica inmediata al factor estresante y los síntomas pueden ir variando desde el aturdimiento, hasta la ansiedad, hiperactividad, rabia, embotamiento y síntomas típicos de una crisis de pánico. Estos síntomas suelen desaparecer a los dos o tres días, dando paso a otro tipo de manifestaciones clínicas.

Hablamos de estrés crónico cuando existe una demanda persistente que requiere un cambio en el estilo de vida de forma prolongada. Este tipo de respuesta de estrés se observa a menudo en los cuidadores de familiares con enfermedades crónicas, en personas con una situación prolongada de búsqueda de empleo, en situaciones de acoso laboral etc. En estos casos, suelen estar presentes emociones de preocupación, tristeza, frustración, indefensión y agotamiento. Este estrés continuado en el tiempo puede tener consecuencias devastadoras para la salud. Leer más…

Repercusión de las noticias violentas en distintos trastornos psicológicos

Las noticias impactantes y violentas pueden hacer que nos volvamos más ansiosos y temerosos, pero ¿en qué medida pueden afectar a personas que estén sufriendo un trastorno psicológico?

Estamos recibiendo en la actualidad noticias que nos sobrecogen en el día a día. Muertes, masacres, tragedias y un sinfín de acontecimientos basados en influencias religiosas, políticas y de cualquier otro tipo. En personas que sufren algún tipo de trastorno psicológico, estos sucesos incrementan en gran medida el grado de sufrimiento, malestar y aislamiento en el que están viviendo.

Veamos a continuación estas alteraciones en individuos que padecen fobias, depresiones, trastornos obsesivos o cualquier tipo de dependencia.

Las fobias son miedos irracionales a algo en concreto. Entre las que más condicionan la vida de aquellos que la padecen, están las agorafobias, que consisten en miedos profundos e intensos a los espacios abiertos o de difícil escapatoria. Ese miedo intenso y desequilibrado no sólo aparece ante la situación en sí, sino que es previo, debido al análisis mental que la persona realiza a medida que se acerca el instante del acontecimiento. Por ejemplo, una persona agorafóbica que por circunstancias determinadas, tenga que acudir a una cafetería en un extremo de su ciudad, pensará en cómo va a poder caminar, si, como es habitual en ella, se encontrará con falta de aire, sudores y taquicardias. A la vez ese pensamiento se hará más persistente y le conducirá a “rumiar” que podrá tambalearse y caer al suelo. Sin embargo, existirá en ella un cierto alivio cuando piense que la gente de su alrededor le podrá ayudar a levantarse y a caminar. Leer más…

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