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Archive for the ‘Trastornos’ Category

Distimia, cuando el desánimo se instala en la vida

12/01/2017 1 comentario

Stitched Panorama

La distimia se caracteriza por ser una forma de depresión crónica, menos grave que un trastorno depresivo mayor, pero más persistente. El principal síntoma es un estado de tristeza y desánimo continuos. Son característicos de este trastorno la desilusión, la apatía, el sentimiento de desesperanza, la poca capacidad para experimentar placer o felicidad y la baja autoestima. Los pacientes suelen describirse como deprimidos o desanimados “de toda la vida”.

Es importante no confundir un episodio de tristeza o abatimiento, que surge por circunstancias de la vida, con este trastorno. Para poder realizar un diagnóstico de distimia, el estado de ánimo crónicamente depresivo se ha tenido que manifestar durante al menos dos años seguidos y presentar al menos dos de los siguientes síntomas: pérdida o aumento de apetito, alteraciones del sueño, baja autoestima,  falta de energía, dificultades de concentración o de toma de decisiones y sentimientos de desesperanza.

Caso clínico real.

Marcos, abogado de 30 años, acude a consulta porque se siente con un estado de ánimo bajo, apático y porque “su vida se le hace muy cuesta arriba”. Pide ayuda presionado por su familia y por su novia, porque cada vez se está aislando más socialmente y muestra bastante desinterés por lo que le rodea. Tenía previsto casarse en seis meses pero su pareja ha decidido aplazar la boda, ya que no le nota nada ilusionado con el proyecto.

Cumple con todas sus obligaciones y actividades cotidianas. Nunca ha faltado a su trabajo, pero siente que por su dificultad para concentrarse, rinde poco. Va al gimnasio semanalmente y tiene vida social, pero cada vez le cuesta más y su tendencia es a  aislarse y a la inactividad los fines de semana. Leer más…

El estrés patológico, mal canalizado

Broken Pencil

La mayoría de las personas experimentamos épocas de estrés a lo largo de nuestra vida. El estrés es una respuesta general del organismo ante determinados estímulos que nos pueden resultar amenazantes. Éste no tiene porqué tener consecuencias negativas; en muchas ocasiones cumple una función adaptativa que nos permitirá enfrentarnos mejor a ciertas circunstancias. Por ejemplo, ciertos niveles de estrés ante un examen pueden promover que una persona se prepare bien y que disponga de recursos para enfrentarse a él de forma óptima.

¿Qué ocurre cuando este estrés nos resulta excesivo y nos vemos desbordados?

Existen distintos tipos de estrés y distintas clasificaciones. Aquí nos queremos centrar en el estrés agudo, en el crónico y en el episódico.

Cuando una persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático, intenso e inesperado, por ejemplo la muerte de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad grave, el haberse enfrentado a una situación de amenaza para la integridad física como un accidente o una violación etc. podemos hablar de una reacción de estrés agudo. En este caso se produce una reacción física y psicológica inmediata al factor estresante y los síntomas pueden ir variando desde el aturdimiento, hasta la ansiedad, hiperactividad, rabia, embotamiento y síntomas típicos de una crisis de pánico. Estos síntomas suelen desaparecer a los dos o tres días, dando paso a otro tipo de manifestaciones clínicas.

Hablamos de estrés crónico cuando existe una demanda persistente que requiere un cambio en el estilo de vida de forma prolongada. Este tipo de respuesta de estrés se observa a menudo en los cuidadores de familiares con enfermedades crónicas, en personas con una situación prolongada de búsqueda de empleo, en situaciones de acoso laboral etc. En estos casos, suelen estar presentes emociones de preocupación, tristeza, frustración, indefensión y agotamiento. Este estrés continuado en el tiempo puede tener consecuencias devastadoras para la salud. Leer más…

Repercusión de las noticias violentas en distintos trastornos psicológicos

Las noticias impactantes y violentas pueden hacer que nos volvamos más ansiosos y temerosos, pero ¿en qué medida pueden afectar a personas que estén sufriendo un trastorno psicológico?

Estamos recibiendo en la actualidad noticias que nos sobrecogen en el día a día. Muertes, masacres, tragedias y un sinfín de acontecimientos basados en influencias religiosas, políticas y de cualquier otro tipo. En personas que sufren algún tipo de trastorno psicológico, estos sucesos incrementan en gran medida el grado de sufrimiento, malestar y aislamiento en el que están viviendo.

Veamos a continuación estas alteraciones en individuos que padecen fobias, depresiones, trastornos obsesivos o cualquier tipo de dependencia.

Las fobias son miedos irracionales a algo en concreto. Entre las que más condicionan la vida de aquellos que la padecen, están las agorafobias, que consisten en miedos profundos e intensos a los espacios abiertos o de difícil escapatoria. Ese miedo intenso y desequilibrado no sólo aparece ante la situación en sí, sino que es previo, debido al análisis mental que la persona realiza a medida que se acerca el instante del acontecimiento. Por ejemplo, una persona agorafóbica que por circunstancias determinadas, tenga que acudir a una cafetería en un extremo de su ciudad, pensará en cómo va a poder caminar, si, como es habitual en ella, se encontrará con falta de aire, sudores y taquicardias. A la vez ese pensamiento se hará más persistente y le conducirá a “rumiar” que podrá tambalearse y caer al suelo. Sin embargo, existirá en ella un cierto alivio cuando piense que la gente de su alrededor le podrá ayudar a levantarse y a caminar. Leer más…

Vídeo sobre la fobia social.

El día 1 de octubre se celebra el día Mundial de la fobia social. Queremos compartir este vídeo documental sobre este trastorno y mandar un mensaje de ánimo y apoyo a todos los que la padecen. También queremos transmitir un mensaje de esperanza, ya que con un tratamiento psicológico adecuado, se puede superar.

 

La pareja del paciente con trastorno obsesivo compulsivo

30/06/2016 2 comentarios

El TOC es un trastorno sumamente incapacitante que causa mucho malestar y angustia. Pero no solamente sufre quien lo padece, también lo hacen los familiares que conviven con la persona afectada.

Queremos dar las gracias a David por compartir su conmovedor testimonio, acerca de su experiencia como pareja de una paciente que está superando un trastorno obsesivo compulsivo.

  El laberinto invisible

Question Mark

 

Mi mujer tiene TOC. Ella vive en una realidad que a primera vista es muy similar a la nuestra: en su mundo encontrarás coches y edificios, gente yendo a trabajar y niños jugando. El sol ilumina el día, las nubes atraviesan el cielo y, en ocasiones, llueve.

Pero además: hay reglas.

La primera regla que me puso mi entonces novia, era que cuando la dejaba en casa de sus padres y yo volvía en coche a la de los míos tenía que llamarla al llegar para asegurarse de que no había tenido un accidente. Puede parecer una simple comprobación bienintencionada, pero no es así: en el mundo de mi mujer la gente muere a cientos cuando van de un pueblo al de al lado, los cadáveres se apilan por las noches en las cunetas, los pocos afortunados que sobreviven a un viaje en coche nunca dejan de oír los lamentos de los heridos en sus pesadillas.

Hay reglas más misteriosas, por ejemplo: no se puede dormir fuera de casa. No hay un peligro claro del que nos proteja esta regla. Más allá de los ladrillos hipotecados que nos acogen cada noche  abunda el oxígeno en el aire y los grifos proporcionan agua al abrirse y, sin embargo…

Junto con las reglas, hay peligros en todas partes y grandes desgracias están, con toda seguridad, a punto de ocurrir: sin duda alguna yo me cansaré de mi mujer en cualquier momento, le seré infiel y viviré el resto de mi vida como un moderno playboy.

En el mundo de mi mujer (en el de todas las personas con TOC), algo acecha; algo espera el momento perfecto, el menor descuido, para destrozar completamente tu vida. Mi mujer vive en el miedo. Leer más…

Caso clínico TOC. Sobre mí misma.

En muchas ocasiones, pacientes que están o han estado en tratamiento con nosotros, se ofrecen a colaborar de forma desinteresada para ayudar a otras personas que puedan estar pasando por una situación similar. A veces vienen a una terapia de grupo para aportar sus vivencias, otras veces acuden a alguna sesión individual y también lo hacen a través de nuestro Blog, compartiendo con todos sus experiencias.
Desde aquí queremos dar a todos las gracias y publicar el caso de Azucena, una paciente que con su esfuerzo está a punto de conseguir la libertad que supone dejar atrás un trastorno psicológico, como es el trastorno obsesivo compulsivo.

Sobre mí misma…

Si me paro a pensarlo detenidamente, creo que hace ya mucho tiempo que sé que hay algo en mí diferente, que no funciona como en los demás.
Sé que soy una persona bastante inteligente y muy perfeccionista… y también insegura. Y sobre estos tres pilares he sustentado mi personalidad. Vista desde fuera, soy valorada como una buena persona, muy trabajadora y bastante maniática con el orden, la limpieza… pero hay algo más. Algo que sólo muestro a las personas más próximas de mi entorno (alguna amiga y, principalmente, a mi pareja).
Y es que cuando la limpieza y el orden se llevan al extremo, cuando algunos pensamientos sobre enfermedades “venideras” te invaden y literalmente crees que las sufres o cuando un día, de repente, comienzas a plantearte si la persona con la que compartes tu vida ya no es merecedora de tu confianza porque encuentras “pruebas evidentísimas” de que te es infiel, sabes que algo anda mal dentro de ti. Leer más…

Amor sano, amor obsesivo

12/03/2015 3 comentarios

coeur

 

 

El enamoramiento es uno de los estados emocionales más positivos que puede vivir una persona; por supuesto, éste tiene que ser recíproco para que se de la felicidad. En este estado emocional, la persona se encuentra invadida por un conjunto de sensaciones positivas como son la alegría, emoción, excitación, sensualidad etc.

 

En muchas ocasiones, se ha definido a esta etapa del amor como una enfermedad mental transitoria y es que en cierto modo, nos obsesionamos y perturbamos con el objeto de deseo.
Distintos estudios e investigaciones han demostrado que, cuando nos enamoramos, en nuestro cerebro se produce una combinación de hormonas similares a las que se produce en un trastorno obsesivo compulsivo o en una adicción. Por un lado, aumentan los niveles de dopamina y norepinefrina (produciendo efectos similares al de las anfetaminas) y por otro, disminuyen los niveles de serotonina (estos bajos niveles nos llevan a un pensamiento repetitivo, que explicarían la obsesión por el otro).

Se podría decir que el enamoramiento es un estado obsesivo transitorio en el que:
– el pensamiento en la persona amada se vuelve incontrolable.
– hay una tendencia a idealizar a la persona, obviando cualquier aspecto negativo; se produce una distorsión de la realidad. Leer más…

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