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El perfeccionismo y la constante insatisfacción

Perfeccionismo

 

 

 

 El perfeccionismo, en su forma patológica, es la creencia  de que todo lo que se hace y se piensa ha de ser perfecto. No puede existir alrededor del perfeccionista algo que presente una mínima imperfección o no roce lo absoluto. En el supuesto de no ser así, como él lo tenga establecido en su mente, la ansiedad, frustración y desesperación que le genera, le resulta insoportable de sobrellevar.

 

 

 

Por todo ello, no acepta jamás el fracaso (lo que él considera como fracaso) ni el ridículo (lo que él considera como ridículo). Toda persona debe tender a realizar las cosas lo mejor posible y a cumplir los objetivos que se haya marcado; pero de ahí, a no aceptar bajo ningún concepto que las cosas no salgan como las ha concebido, hay un trecho que va desde lo normal a lo patológico.

Decía Kant que es necesario persuadirse de la existencia de Dios, pero no es necesario demostrar que Dios existe. Este último párrafo de la máxima kantiana, era lo que hacía sufrir a aquel catedrático de filosofía pura, de una universidad. Decía que no podía vivir sin demostrarse a sí mismo y a los demás que Dios existe. “Es que quiero saberlo. Es que quiero saber exactamente qué hay después de la muerte. Tengo que conocer en vida en qué consiste el Más Allá. Como filósofo sé que lo que pretendo es prácticamente imposible, pero la imposibilidad no la acepto. El concepto de imposibilidad no cabe en mi cabeza; he de saberlo, he de palparlo, he de conocerlo. Pero eso me lleva a pensar que lo que deseo es lo absoluto y por otra parte y filosofando, sé que  lo único absoluto es que todo es relativo, excepto Dios. Y si Dios es lo absoluto, pretender llegar a lo absoluto y a su conocimiento, es tanto como pretender alcanzar a Dios. Soy un ser limitado, pero esa limitación no la acepto y por ello sufro. Es algo parecido a comenzar una carrera de fondo donde no existe una meta. Corres y corres, pero nunca llegas”.

El perfeccionismo se presenta en algunos estudiantes de  Primaria, Secundaria, Bachillerato, universitarios, opositores, trabajadores, cualquiera que sea su trabajo, en el que han de controlarlo todo. No pueden permitirse desconocer o no conocer a la perfección cuestión alguna.

El perfeccionista y precisamente por serlo, tiende al fracaso porque, el tiempo perdido en alcanzar sus objetivos inalcanzables, le hace abandonar aquellas metas y situaciones que sí están próximas y a su alcance.

Recuerdo a aquel estudiante de primer curso de arquitectura que, para iniciar el estudio de la asignatura de Historia del Arte, compró toda una colección de diez volúmenes del arte en la historia con el fin de estudiárselo previamente a empezar el estudio de la asignatura. Anteriormente, ya había comprado diversos textos de cómo fortalecer la memoria a fin de recordar sin fallos los diez volúmenes comprados.

Recuerdo también a aquella señora, ama de casa, que pasaba horas y horas revisando el salón de su vivienda que debía estar perfecto en cuanto a orden, distribución y limpieza; sin embargo, el resto de la casa estaba descuidado porque el día sólo tiene veinticuatro horas.

Perfección, sentido del fracaso y sentido del ridículo: “He dicho hola cuando debería haber dicho adiós. ¡Qué horror, qué ridículo!”

Profesionales, estudiantes, amas de casa, hombres de campo, con estudios o sin ellos, que viven una existencia en la que no pueden permitirse ningún fallo, que no aceptan error alguno, que es dramática una equivocación; en definitiva, que sólo se sienten felices con lo absoluto, jamás podrán alcanzar un mínimo de felicidad y paz.

Evitar realizar ciertas cosas por no asumir riesgos, invertir demasiado tiempo en realizar cualquier trabajo o actividad, no disfrutar de los éxitos por ser demasiado autocrítico, ser demasiado exigente consigo mismo y con los demás, sentir ansiedad ante cualquier situación novedosa… son algunas de las características que se dan en el perfeccionismo patológico.

Sin embargo, sí se puede salir de esta situación anómala. El perfeccionismo, es un problema muy frecuente que se da en diversos trastornos de ansiedad y como tal, puede solucionarse a través de un tratamiento psicológico adecuado.

“Tiende a ser el mejor. No sufras por no serlo.”

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  1. Frida
    07/06/2012 en 05:54

    Me gusta. Explica muy bien un trastorno muy frecuente, que hace sufrir a quien lo padece sin darse cuenta de que está imponiéndose metas inalcanzables.

    Como tiene tantas variantes, es dificil de detectar si no es por un profesional.

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